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Cuando Sadam Hussein perdió la primera Guerra del Golfo en 1991, ordenó el sabotaje de los pozos petrolíferos de Kuwait. De los 730 pozos atacados cerca de 630 fueron incendiados. Sabrás que el petróleo es un bien muy preciado por las economías de todo el mundo y un acto de esta naturaleza buscaba atacar a los mercados internacionales y alterar los precios del barril de crudo. Si bien no era su objetivo principal, la consecuencia inmediata fue la degradación ambiental de la zona del conflicto. Se estima que 10 millones de m3 de petróleo se esparcieron contaminando las costas de Kuwait y Arabia Saudita. Además, una lluvia de hollín (partículas cancerígenas y dióxido de azufre) cayó sobre cientos de kilómetros en torno al Golfo. En Kuwait hubo una “noche al mediodía”, tal como puede apreciarse en la foto.
Fueron necesarios seis meses y 10.000 millones de dólares para apagar los incendios y reparar los pozos. Aún así, las consecuencias en el largo plazo de este sabotaje permanecerán por varios años. Queríamos contarte esta historia, no sólo porque fue muy importante en cuanto a la enorme contaminación que generó, sino también porque muestra claramente que la guerra y el desarrollo sustentable no pueden coexistir. La guerra es espantosa, principalmente porque destruye la vida de las personas involucradas... pero también porque deja atrás ambientes devastados sobre los cuales la sociedad no logra reconstruirse. |
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