|
|
En la década del setenta el movimiento se tornó más activo y radical. La gente ya no se limitaba a esperar cambios sino que salía a buscarlos. Protestaba, marchaba, reclamaba... Allí nacen organizaciones como Greenpeace y Amigos de la Tierra, ambas combativas y enérgicas defensoras del ambiente. La población mundial comienza a pedir a sus gobernantes que tome medidas para revertir la degradación del planeta y estas presiones fueron dando sus frutos. Se establecieron organismos de regulación y fiscalización ambiental. Es decir, se crearon Agencias, Ministerios, Secretarías, etc. para elaborar las leyes y verificar que se cumplan. Por esto es que a los setentas se los llama la década del control.
El problema fue que muchas empresas debieron cerrar sus puertas y esto tampoco fue bueno para el ambiente. Es decir, hay menos contaminación industrial pero muchas personas pierden sus empleos; el desempleo lleva muchas veces a la pobreza y ésta a la contaminación. Entonces, la década del control fue muy positiva porque elaboramos una base, tuvimos un comienzo, sancionamos leyes, aprendimos que controlar trae beneficios. Pero también aprendimos que debemos buscar un equilibrio entre los beneficios ambientales y los sociales. Es posible que la humanidad y el ambiente vivan en armonía: este fue el inicio de ese camino. |
| |||||||