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Lista Franca Junior Nº 7 NOTA: Este boletín es reproducido en EcoPibes con la autorización del Instituto de Conservación de Ballenas, una organización con la cual compartimos nuestro amor por la naturaleza y la educación ambiental. Si deseas utilizar esta información por favor cítalos como fuente. Sabías que...? Si bien el cuerpo de todos los cetáceos es liso, sin pelo, en algunas ballenas con barbas (Misticetos) se observan unos pelos cortos y duros en algunas partes de su cabeza. Son similares a los bigotes de los gatos. Se los llama vibrisas y tendrían una función táctil. Se pueden encontrar, entre otras especies, en la Ballena Franca Austral. Unas fotos muy especiales Por Liliana D. de San Gil A lo lejos, una ballena asoma y sopla. ¿Pero, quién es? ¿Pensaste alguna vez que podrías llegar a conocer su nombre, como el de un amigo? Así es, y lo hicieron posible los científicos, quienes buscaron la forma más práctica de identificar cetáceos –ballenas y delfines- por las marcas naturales que llevaban sobre su cuerpo y que no cambiaban con el tiempo. Si hablamos de delfines, cada animal puede ser identificado por una forma especial de aleta dorsal, o una cortadura en ella, o marcas permanentes en el cuerpo, además del contorno de manchas en el vientre, por ejemplo. En ballenas como la jorobada, por el dibujo de las manchas que aparecen debajo de su cola y en la ballena franca, por el contorno de las callosidades de su cabeza.
Como la memoria no es suficiente, se pensó en sacar fotografías de estas marcas, para después guardarlas en un archivo, dándoles un nombre y número a cada animal identificado. A este método se lo llamó “fotoidentificación” y resulta totalmente inofensivo para la ballena. En el caso de las ballenas francas de Península Valdés, se las fotografía desde un avión, en forma vertical y a poca altura, mientras se recorre el contorno de la Península donde están de abril a diciembre. Estos vuelos, conocidos como “relevamientos aéreos fotográficos”, se realizan una vez al año, generalmente en septiembre, cuando hay mayor número de ballenas francas reunidas allí. Junto con la foto, se anota dónde está la ballena (ubicación), qué está haciendo (comportamiento) y con quién está (por ej. con una cría, con otra ballena adulta o con una joven, según el tamaño). También se cuentan, para conocer el tamaño de la población. Ya en tierra, se comparan esas fotos con las guardadas en el archivo, tratando de encontrar a una vieja conocida. Si se encuentran, se anotan los datos nuevos tomados y la fecha en que se fotografió. Así, podemos ir armando la historia de la vida de cada ballena conocida. Si se trata de una ballena desconocida, ¡festejamos por tener una nueva registrada! Para no depender de fotos en papel y hacer más rápida la búsqueda, en los últimos años se pasaron a computadora, transformándose en un “catálogo digitalizado”. Un programa especial compara a cada nueva fotografía con las ya existentes, buscando coincidencias en los patrones de callosidades de la cabeza. Si encontramos cambios en la distribución de las ballenas en las costas de Valdés, estos nos pueden estar indicando alteraciones del hábitat. Al contarlas, podemos saber si aumentaron en número (la población que visita Península Valdés crece un 6,9 % por año), alegrándonos así por la recuperación de la especie, muy cazada en épocas pasadas. Hasta ahora, en el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) tenemos un catálogo de 1800 ballenas francas australes, iniciado en 1970 por el doctor Roger Payne y mantenido por Vicky Rowntree. Pero vamos por más. Ahora queremos compartir esta información con otros investigadores de nuestro país y de otros vecinos que usen técnicas similares. Así, podríamos conocer los movimientos y costumbres de estas ballenas en las aguas del sur y conservarlas mejor, en conjunto. Sabemos que varias ballenas francas fueron vistas en áreas de cría del sur del Brasil y en áreas de alimentación cercanas a las islas Georgias del Sur. También, ballenas fotografiadas en Argentina fueron avistadas en Brasil, como sucedió con Troff. Lo ideal sería un catálogo regional compartido por Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. Tal vez, las ballenas que llegan cada año a nuestras costas tengan algo que contarnos. Ya empezamos por ponerles nombres y reconocerlas. En el futuro, quizás, podamos seguirlas. Y, finalmente, lleguemos a comprenderlas para poder protegerlas aún más...
Bibliografía: Publicaciones del ICB
La foto que te mostramos pertenece a la Ballena Franca Austral Nº 200, que fue fotografiada por primera vez en 1972 y avistada nuevamente varias veces más en años siguientes. Aún no tiene nombre propio. ¿Querrías ponérselo? En próximas ediciones de la Lista Franca junior te contaremos la historia de una de sus crías. Ballenas en números Los científicos han calculado que existen más de 8.000 Ballenas Francas en el Hemisferio Sur (Ballena Franca Austral). Argentina es afortunada, ya que cuenta con una de las poblaciones más numerosas, con aproximadamente 3.600 individuos. De ellas, el Instituto de Conservación de Ballenas ha identificado en la Península Valdés -desde el año 1970 hasta el presente- a más de 1800 ballenas.
El Instituto de Conservación de Ballenas es una organización sin fines de lucro, cuya misión es proteger a las ballenas a través de la investigación y la educación. Sumate a ellos. Adopta una Ballena Franca Austral y estarás contribuyendo al estudio de mayor continuidad efectuado sobre una especie de ballena, basado en el seguimiento de individuos identificados a través de fotografías aéreas.
Participaron de éste Boletín: Liliana San Gil, Mariano Sironi Ilustraciones: Cecilia Eyssartier, Diego Taboada
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