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Lista Franca Junior Nº 14 NOTA: Este boletín es reproducido en EcoPibes con la autorización del Instituto de Conservación de Ballenas, una organización con la cual compartimos nuestro amor por la naturaleza y la educación ambiental. Si deseas utilizar esta información por favor cítalos como fuente. Moby Dick: ¿la ballena blanca?
La historia se desarrolla a principios del siglo XIX y es contada por Ismael, un joven maestro que había elegido abandonar la tranquilidad de sus clases y emprender una travesía hacia los mares del sur. Decidió embarcarse en el Pequod, un barco cazador de ballenas que partía de Nantucket –en la costa este de Norteamérica- al mando del capitán Ahab, una persona enigmática. Ahab estaba obsesionado con hallar y dar muerte a Moby Dick, o “la ballena blanca”, como lo llamaba, persiguiéndolo por todos los mares del mundo. Ya antes se habían encontrado, terminando el capitán con una pierna cortada y una gran cicatriz que corría desde su cara al pie, fruto de la furia del animal. Una venganza loca era lo único que impulsaba a Ahab. Y a sus hombres, el deseo de cobrar la recompensa que les había prometido. Aunque muchos balleneros ya lo habían perseguido y atacado, no habían tenido éxito. Después de un largo tiempo embarcados, y de dar muerte y descuartizar a otros cachalotes para aprovechar cada parte, se halló a quien tanto habían buscado: “¡Ahí sopla! ¡Ahí sopla! ¡Un lomo como una montaña de nieve! ¡Es Moby Dick!”exclamaron los vigías que lo avistaron. Difícil fue la tarea de atraparlo. Tres días duró la lucha con Moby Dick, quien llevaba incrustados en su cuerpo los arpones que le fueron lanzando, como trofeos de guerra. Una y otra vez se hundía y salía a la superficie, desafiante, sepultando botes en su caída. Finalmente, y como podía predecirse, también al capitán fue llevado hacia su tumba acuática. Toda la tripulación desapareció en la lucha. Sólo Ismael se salvó, para poder contar esta historia. A esta altura te preguntarás: ¿puede existir en algún lugar de los océanos tremenda criatura? En la historia, Moby Dick era un cachalote blanco, que por su gran tamaño podía ser confundido con una ballena. De allí el nombre de “ballena blanca”. Entre los estudiosos de los cetáceos, se lo clasifica como odontoceto o cetáceo con dientes. Y si bien, normalmente, su color es gris –amarronado, es posible encontrar ocasionalmente algún animal albino–, sin pigmentación, simplemente blanco. Si bien el origen del nombre Moby Dick no se explica en la novela, quizás haya surgido de un macho de cachalote llamado Mocha Dick, que atacaba a barcos en el océano Pacífico. Tal vez, también se inspiró en el ballenero Essex, hundido en 1820 por un cachalote. Por su parte, Herman Melville, el autor de esta novela publicada en 1851 en Estados Unidos, había viajado por dos años en un ballenero en 1841, como arponero. Seguramente, lo visto allí le sirvió para describir la vida a bordo de este tipo de barcos, así como a las distintas especies de ballenas y las técnicas de caza, que detalla muy bien en el libro. A continuación, te acercamos algunos datos sorprendentes del cachalote, para que empieces a conocerlo mejor:
Actividad: Muchos lectores deben haber quedado fascinados con la historia literaria de Moby Dick, pero una imagen vale más que mil palabras. Por eso, nos gustaría que hicieran una representación de la lucha entre Moby Dick y el capitán. Pueden mandar sus dibujos a lfjunior@icb.org.ar. Recuerden ciertos elementos que pueden incluir en los dibujos, como el arpón, el barco ballenero, la cicatriz del capitán y el hecho de que este cachalote era albino. ¡Esperamos ver sus obras!
El Instituto de Conservación de Ballenas es una organización sin fines de lucro, cuya misión es proteger a las ballenas a través de la investigación y la educación. Sumate a ellos. Adopta una Ballena Franca Austral y estarás contribuyendo al estudio de mayor continuidad efectuado sobre una especie de ballena, basado en el seguimiento de individuos identificados a través de fotografías aéreas.
Participaron de éste Boletín: Liliana San Gil, María Laura Marcías Ilustraciones: Cecilia Eyssartier, Diego Taboada Foto: Chris Johnson-Ocean Alliance
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